Otras reflexiones

Su voluntad en mi camino

“Queriendo probar el servicio de la universidad, para los trabajos de verano me recomendaron el proyecto Viviendas, que busca construir casas y aliviar un poco el déficit habitacional. Aquí no solo entendí que lo que le faltaba a mi corazón era el encuentro con Dios, sino que también encontré un grupo de voluntarios que me marcó y que me ayudó a encontrar el inicio del camino que buscaba”.

Migrar, un camino de fe

"Tomar la decisión de migrar es, en muchos casos, un verdadero salto de fe. Es caminar sin tener todas las certezas, confiar sin controlar el futuro, creer que Dios va delante, aun cuando el camino no se ve claro".

El anuncio de siempre, como nunca

El primer anuncio no es únicamente el inicio de la fe: es su fuente constante de sentido y alegría. No está reservado a quienes nunca han oído hablar de Cristo, sino que también alcanza a quienes necesitamos volver a escucharlo, como si fuera la primera vez…

Tecnologías biomédicas y dignidad humana

Gran parte del saber en ciencias biológicas se caracteriza, entre otras cosas, por hacer intervenciones en los organismos para obtener ciertos efectos deseados... Sin embargo, esto por sí mismo no entrega una guía acerca de qué intervenciones promueven la dignidad de la persona y cuáles la degradan. En consecuencia, se hace imperativa una reflexión bioética que ilumine los aspectos valóricos de los cursos de acción posibles.

El corazón que transforma al mundo

Mariane Krause J.

Año VII, N° 185

viernes 27 de junio, 2025

El Papa Francisco visualiza al Corazón de Jesús como un modelo de vida que cambia nuestras relaciones humanas, inspirándonos para servir y comprometernos con la justicia, a no mirar hacia el lado ante el dolor ajeno.

El Papa Francisco nos dejó como gran último regalo su carta encíclica Dilexit nos . Su mensaje ilumina desde el amor divino, para llevarnos al amor en la relación con otros y a la posibilidad de transformar nuestra sociedad.

Amar a los demás implica construir un mundo más justo y fraterno, invita a tejer lazos con otros, a ser inclusivos, reconociendo la dignidad de cada persona.

¿Por qué querríamos transformar la sociedad? El documento es claro y profundo en su crítica social y cultural del mundo actual: denuncia la carrera por el éxito individual y la superficialidad, denominándola “alienación social”; e incluso habla de «pecados sociales», entendidos como la sumatoria de estructuras que producen desigualdades y sufrimiento. Citando a San Juan Pablo II, afirma que “la repetición de estos pecados contra los demás muchas veces termina consolidando una “estructura de pecado” que llega a afectar el desarrollo de los pueblos” (Sollicitudo rei socialis, 36). Frente a esto, propone situar a Cristo en el centro, no solo de nuestra fe, sino también de nuestras decisiones, nuestros vínculos, nuestro modo de organizarnos como sociedad, para aportar a la construcción de una “civilización del amor” (San Juan Pablo II. Catequesis , 8 de junio de 1994).

El Papa Francisco visualiza al Corazón de Jesús como un modelo de vida que cambia nuestras relaciones humanas, inspirándonos para servir y comprometernos con la justicia, a no mirar hacia el lado ante el dolor ajeno. Esta actitud es una fuerza transformadora que ayudará a superar la violencia, el odio y la guerra, para construir una sociedad más pacífica.  Amar a los demás implica construir un mundo más justo y fraterno, invita a tejer lazos con otros, a ser inclusivos, reconociendo la dignidad de cada persona.

Dilexit nos es una invitación a dejar que el amor nos impulse a cambiar el mundo, comenzando por lo más cercano: nuestras relaciones humanas, nuestras decisiones, nuestras actitudes.

En su encíclica, Francisco también nos habla de reparación a través de poner el corazón en el centro. Reparar es un acto de amor, mediante el que deseamos sanar lo roto y nos abocamos a reconstruir. Nuestro mundo tiene múltiples heridas, manifestadas en la violencia, la desigualdad y la exclusión. Reparar significa, entonces, comprometerse activamente con la justicia, con la paz y con la reconciliación. Jesús no se quedó mirando el sufrimiento desde lejos: lo cargó sobre sus hombros y lo transformó en amor. “Nuestras comunidades, solo desde el corazón, lograrán unir sus inteligencias y voluntades diversas y pacificarlas para que el Espíritu nos guíe como red de hermanos, ya que pacificar también es tarea del corazón” (DN, 28). Reparar es implementar “actos de amor, de servicio, de reconciliación” (DN, 184), haciéndonos sensibles a las necesidades de los demás y comprometidos con la construcción de un mundo mejor.

También nos llama a cuidar el planeta, entendiendo que la crisis ambiental es un problema social que requiere de una respuesta basada en el amor y la solidaridad, hacia las futuras generaciones.

En síntesis, Dilexit nos es una invitación a dejar que el amor nos impulse a cambiar el mundo, comenzando por lo más cercano: nuestras relaciones humanas, nuestras decisiones, nuestras actitudes. Es una invitación a vivir ese amor a través del compromiso con la justicia, la solidaridad y el cuidado de la casa común, para construir un mundo más fraterno y humano.

¿De qué manera estoy poniendo el corazón en el centro de mis relaciones con los demás? ¿Cuáles son mis mayores desafíos para extender el amor más allá de lo que me resulta familiar y cercano?

«Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.»

Efesios 3,17-19.

Mariane Krause J.
Prorrectora de la Pontificia Universidad Católica de Chile

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