“Queriendo probar el servicio de la universidad, para los trabajos de verano me recomendaron el proyecto Viviendas, que busca construir casas y aliviar un poco el déficit habitacional. Aquí no solo entendí que lo que le faltaba a mi corazón era el encuentro con Dios, sino que también encontré un grupo de voluntarios que me marcó y que me ayudó a encontrar el inicio del camino que buscaba”.
"Tomar la decisión de migrar es, en muchos casos, un verdadero salto de fe. Es caminar sin tener todas las certezas, confiar sin controlar el futuro, creer que Dios va delante, aun cuando el camino no se ve claro".