Otras reflexiones

Tiempo, un don para la escucha

“Más allá de nuestros frenéticos anhelos de usar bien el tiempo y no perder ni un minuto, está la realidad de que el tiempo es un don de Dios, que Él gratuitamente nos concede y que nos invita a vivirlo en comunión con Él”.

Desafíos y oportunidades de las universidades católicas en el siglo XXI

“Los números no deben generar confusión. No se trata de aspectos cuantitativos los que garantizarán una fidelidad a la misión. Es el alma, la esencia, la que se debe preservar”.

“Señor, enséñanos a orar” (Lc 11,1)

“La oración va dando la certeza interior de ser amados tal como somos por Dios, reeduca nuestra autopercepción y nuestra afectividad”.

Jesús, un camino de amor y autenticidad

El Papa Francisco, en la Jornada Mundial de la Juventud 2023, les insistió a las y los jóvenes que Dios los ama tal cual son: “Chicos y chicas, somos amados como somos, sin maquillaje”.

Líderes que inspiran y transforman

Roberto González

Año III, Nº 57.

viernes 19 de noviembre, 2021

"Los líderes transformadores se esfuerzan conscientemente por generar acciones que permitan asegurar que nadie quede fuera."

Existen muchas formas de gestionar los cambios, pero ciertamente son los líderes que inspiran trasformaciones profundas y quienes son valorados por sus comunidades, los que logran cambios más duraderos y con sentido. Jesús vino al mundo a conducir probablemente la transformación más profunda que haya vivido la humanidad: vino a enseñarnos el sentido infinito del amor de Dios. Jesús guía nuestras vidas de formas inimaginables. Él nos estimula a asumir un rol transformador en nuestras propias vidas a la luz de la fe y especialmente a través de sus parábolas y mensaje espiritual.

Los líderes más efectivos son aquellos que estimulan a buscar mejores soluciones involucrando a su comunidad directa.

Los líderes más efectivos son aquellos que estimulan a buscar mejores soluciones involucrando a su comunidad directa. La relación con las personas se transforma en algo clave para impulsar el cambio, son relaciones cercanas y con sentido. Los líderes, como Jesús, inspiran, motivan y son legitimados en su rol. Valoran el talento y las capacidades de quienes conducen –como fue con sus apóstoles–, se preocupan por conocerlos y se vinculan con ellos de manera directa, cercana, con humildad. Los líderes transformadores se esfuerzan conscientemente por generar acciones que permitan asegurar que nadie quede fuera. La disposición a servir es fruto del encuentro personal con Cristo y la gracia que Él dispensa.

El papa Francisco en Laudato si’ nos convoca a generar procesos de transformación, a asumir un liderazgo activo y positivo, a construir relaciones que sustenten la base de la casa común: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (n. 13).

Hoy, más que nunca, Chile requiere de líderes como Jesús y el papa Francisco. Numerosas preocupaciones nos han llevado a un punto tal que no podemos renunciar a esta responsabilidad de conducir procesos de reflexión y de cambio que contribuyan a la construcción de una casa común en nuestro país. El reconocimiento de nuestros pueblos originarios; la necesidad de contar con una sociedad más equitativa, solidaria y cohesionada; el cuidado de nuestro medio ambiente y de las personas mayores; la participación de los jóvenes en la iglesia, entre otros, constituyen algunos de los grandes desafíos que tenemos que enfrentar en nuestra sociedad y que, sin duda, requieren de líderes positivos que conduzcan estos procesos. ¿Qué rol cumple cada uno de nosotros frente a estos desafíos?

No podemos renunciar a esta responsabilidad de conducir procesos de reflexión y de cambio que contribuyan a la construcción de una casa común en nuestro país.

Gracias al liderazgo positivo que muchas personas han asumido en sus respectivas comunidades en este tiempo de pandemia, ha sido posible ver, por ejemplo, cómo las personas mayores que viven solas se han sentido acompañadas en la desolación. Los liderazgos positivos han contribuido a aminorar el impacto negativo que ha producido la pandemia en la salud mental, toda vez que han movilizado a las comunidades a centrarse en las necesidades del otro, a conectarse, a construir una casa común, donde los problemas de los demás son considerados como propios: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Juan 15,12-17). Ese el sentido de responsabilidad social que se fortalece como resultado de las acciones de líderes que han sabido sintonizar con las necesidades de otros y han dado pasos significativos para promoverlo.

¿Qué rol de liderazgo positivo cumplo yo en mi comunidad? ¿Cómo y en qué he contribuido a construir una casa común y a servir a quienes más lo necesitan?

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Marcos 10,45

Roberto González
Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales UC

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